miércoles, 30 de junio de 2021

Avispas de Acero

Las agujas son raras. Pinchan. Escuecen. Me recuerdan a mis 9 años, cuando me mordió una avispa en el jardín de mi abuela. Su mirada áspera decía que lo merecía, pero yo no lograba comprender qué había hecho para ganarme aquel regalo.

Aprendí a no cuestionarlas. A las agujas, digo. Tienen ese porte autoritario que te hace tragar saliva en su presencia y dejar de respirar. Son intimidantes, cuanto menos. Pero yo hago todo por contenerme y mantener la compostura. Imagina si sintieran el cosquilleo en las puntas de mis dedos, o que notaran cómo mi ritmo cardiaco delira cuando las cojo. Qué vergüenza. 

Aun así, creo que los pacientes se ponen mucho más nerviosos. No nerviosos como yo. El temblar de mis manos se debe a pura devoción. Ni se me ocurriría pensar en ellas como unas malignas, mucho menos una amenaza. Ellos tienen un miedo totalmente infundado. Blasfemia, me atrevería a decir.

Pero no pasa nada. Habrá que perdonarlos. Pecan de ignorantes porque no han probado la dulce influencia de la anestesia. Elixir de morfina, haría suspirar a cualquiera. No es coincidencia que todos callen sus suplicas una vez les alcanza la jeringa. Se hacen testigos de la Magnificencia, reverenda Esplendidez. Son emancipados. Libres. 

Ojalá ser libre. Cerrar los ojos y darme enteramente a los narcóticos. No lo hago desde la última vez que dejé el quirófano. (¿Qué día es hoy?) Sin duda lo daría todo por estar en esa camilla. Sobre el papel desechable, bajo las luces incandescentes. Quieta. Tranquila. La consciencia derretida y el cuerpo a cientos de años luz...

No, no, no. Para. Céntrate. Ya recibí el don de la avispa en su momento. Ya recibí... ese hinchazón tentador, aunque insatisfactorio. Sí, mi piel ardía y la adrenalina trabajaba horas extra. Pero creo que la avispa de acero habría sido más efectiva. Más potente. Benévola. 

Ay, si me oyeran. Casi sueno a hereje. Es curioso y desgarrador que consiga hacer a todo el mundo descansar menos a mí. Pero debo confiar. La anestesia tiene un plan para mí, estoy segura. Es solo cuestión de tiempo. Mi sueño llegará.



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