lunes, 19 de julio de 2021

Como 100.000 lúmenes

 Ella es intensa como una linterna de 100.000 lúmenes.

Si fuese actriz llenaría la pantalla, arrasaría con la cuarta pared. Sería panorámica. Pero no ocupa más espacio que el inmediatamente superior a su silla de funcionaria.

Ella es intensa como Jorge Berrocal preguntando “¿Quién me pone la pierna encima?”. Como una hora haciendo Crossfit (que ni sé cómo se escribe). Como el cacao.

Intensa como aprender un idioma en tres semanas, como correrse juntos, como el mar en pelotas.

Ella es intensa como una canción de Camilo Sesto, como la vida de Charlie Sheen, como Apocalipsis Now, como Aragorn, hijo de Arathorn, rey de los hombres (que no de las mujeres), heredero de Isildur y su largo etcétera.

Intensa como Hugáceo Crujiente, como Ofelia de Masterchef 9. Como un flash de limón.

Una vez llamó a mi puerta y se le abrieron todas.

Es intensa cuando camina, cuando pisa, cuando rompe el suelo.

Ella es tan intensa que debería llamarse Amperio, pero ni siquiera se llama Amparo. Es tan intensa como un amanecer. Si eres un vampiro.

Decibelios, risotadas, lagrimones y padrastros. Amplitud de onda kilométrica en una cintura inexistente. Una ZAS de 45 kilos.

Es tan intensa que cuando duerme le tiembla la cara, como un mar en calma en el que podrías ahogarte. Creo que, además, es hipertensa.

Ella es extensa.


Como 100.000 lúmenes.


Ella es intensa.


Y yo no.

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